“Cometí un error y me hice cargo. Espero que sirva de ejemplo para toda la sociedad”, resumió Rodrigo Pirino, el joven de 25 años que recibió una pena de seis meses condicional por haber provocado daños a la camioneta y amenazado a la empresaria Catalina Rocchia Ferro por un accidente de tránsito.
El incidente ocurrió ha exactamente una semana, y generó revuelo en los medios. Algo grave había ocurrido con la hija del empresario Jorge Rocchia Ferro. Primero se habló de un intento de secuestro. Después de que la habían querido asaltar. Pero terminó siendo un violento percance originado por un problema de tránsito.
Incidente de tránsito: “Pirino es el que ofreció llegar a este acuerdo, no la víctima”La acusación del fiscal Carlos Picón y de su auxiliar Fernando Hevia fue contundente. Por una mala maniobra que realizó la empresaria con su camioneta, Pirino comenzó a perseguirla. La chocó en el semáforo que está frente a una estación de servicio en la avenida Presidente Perón que une la capital con Alderetes. Rocchia Ferro, espantada aceleró y el joven la siguió. La alcanzó en el semáforo de avenida Gobernador del Campo y Coronel Suárez. La siguió insultando y la mujer, espantada, continuó escapando. La persecución terminó en el pasaje Oncativo que no tiene salida. Después de gritarle todo tipo de improperios, le aplicó golpes de puños a la camioneta y le rompió la luneta.
La crónica del incidente le cambió el tono de voz al condenado. “Sufrí un ataque de nervios. No soy así. Quizás fue porque era tarde y tenía que ingresar al trabajo. Soy el único responsable de todo esto, pero no sabía que era una mujer y mucho menos una empresaria. Si lo hubiera sabido, hubiera actuado de otra manera”, dijo en una entrevista en LA GACETA.
Pirino ayer estaba feliz y apurado. Durante todo el día estuvo realizando diligencias para poder presentarse a su trabajo como cadete. “Estaba preocupado porque temía que me dejaran sin trabajo. Todo lo que pasé me hizo muy mal. Me arrepiento de lo que hice. Pero pagué el error haciéndome cargo, como corresponde”, explicó. “Esto no tiene que pasar más en Tucumán. Afronto las consecuencias porque sé que estuve mal, muy mal”, agregó.
Este es el segundo caso de violencia callejera originada por un accidente de tránsito que tiene trascendencia en menos de dos meses. El anterior lo había protagonizado el juez de Familia Orlando Velio Stoyanof Isas, quien provocó daños en la motocicleta en la que se trasladaba el cadete Franco Alejandro Azán, que realizó la denuncia en la Policía. En esta oportunidad no se continuó con el proceso judicial, ya que el magistrado arribó a un acuerdo de reparación integral con la víctima. Aceptó pagarle $200.000 por los daños provocados al rodado y hacerse cargo de los honorarios de los abogados que participaron en el caso. En la Legislatura se tramita un pedido de juicio político en su contra.
“No me interesa lo que hicieron los demás. Acá lo único cierto es que me equivoqué mal y asumí toda la responsabilidad del caso”, insistió Pirino. “Pero también era muy importante que ella supiera que estuve mal y que me había equivocado. Por eso le pedí públicamente disculpas por el incidente y por todas las cosas que sufrió por esta situación. Es lamentable, porque ella no tuvo nada que ver”, comentó.
Pesadilla
Pirino se mostró complacido con el accionar de la Justicia. “Pedimos llegar a un acuerdo porque quería reparar el daño que había generado lo más rápido posible. Terminé aceptando mi culpabilidad porque esto se estaba transformando en una pesadilla”, explicó.
En la primera audiencia, el juez Dante Ibáñez había ordenado el viernes que lo dejaran en libertad cuando le colocaran una tobillera para vigilar que no se acercara a la víctima para protegerla. Pero ese paso nunca se cumplió porque no había ese instrumento. “Tenía mucho miedo de perder el trabajo y estaba dolido porque no podía ayudar a mis amigos del comedor de Alderetes. Encima, cuando estaba tras las rejas, les robaron las ollas con las que hacíamos el mate para darle a la gente. Todo mal”, agregó.
Pirino cambió de abogado y confirmó a Bruno Lizárraga como defensor. “Me explicó todo. Que había hecho bien en confesar lo que había hecho y que lo mejor era ir por el juicio abreviado. A las otras partes les pareció bien y terminamos cerrándolo”, explicó.
Por pedido del fiscal Picón, y con la conformidad de la querella, que fue representada por Eduardo Rothe, el juez lo condenó a seis meses condicional y lo obligó a que cumpla con reglas de conducta. “Es muy duro, por más que no vaya a la cárcel. Nunca tuve ningún problema legal. En mi familia quedaron todos quebrados, pero bueno. Lo tomo como una lección de vida. Espero que la sociedad aprenda que no hay que dejarse llevar por los nervios en casos como estos”, concluyó.
Las reglas
- No puede consumir alcohol ni drogas.
- Tendrá que realizar terapia para controlar su ataque de ira. Cada seis meses el profesional que lo atiende debe brindar un informe del trabajo que realice.
- No puede acercarse a la víctima ni a sus familiares ascendientes y descendientes.
- No puede portar ningún tipo de armas durante dos años.
- Debe mantener su domicilio y si lo cambia debe informarlo de manera inmediata.
Las claves del caso
El jueves 5, Rodrigo Pirino fue detenido por haber protagonizado un incidente por un accidente que tuvo con la empresaria Catalina Rocchia Ferro.
El viernes 6, el fiscal Carlos Picón lo acusa de daños y amenazas. El juez Dante Ibáñez le da la libertad, pero no se concretó por falta de pulseras.
El lunes 9, el defensor Bruno Lizárraga ofrece solucionar el conflicto a través de un juicio abreviado. Lo aceptan el fiscal y la querella.
El martes 10, el juez Ibáñez, después de escuchar al acusado y analizar las pruebas en su contra, acepta el acuerdo y Pirino recibe una pena condicional.
El condenado, además de aceptar las reglas de conducta que le impusieron, pide disculpas a la víctima. Rocchia Ferro las acepta.
Opina el fiscal: “estamos obligados a solucionar los conflictos de manera rápida y efectiva”
“El nuevo código procesal penal nos obliga a buscar soluciones a los conflictos penales defendiendo los intereses de la víctima. Por eso contamos con herramientas de las reparaciones integrales, las probations y los juicios abreviados, dejando para investigaciones más profundas a los delitos más graves”, indicó el fiscal Carlos Picón.
“Los resultados conseguidos con estas alternativas: se nota la disminución de casos de tentativa de hurto, el mal llamado ‘mecherismo’ y los robos agravados, porque los autores están siendo condenados por los delitos que cometen. Antes no llegaban a juicio”, agregó el investigador.
“Fiscales, querellantes, defensores y jueces hemos terminado entendiendo que somos gestores de los intereses y el sufrimiento de las víctimas. Por eso es nuestra obligación de darle una respuesta veloz y efectiva. Todo el sistema judicial está avanzando, pero queda un paso más: el juicio por jurados”, concluyó.